Antifascistas

miércoles, 13 de mayo de 2009

Britannia rule the race



Pues va a resultar que ser brasileño en un equipo británico, en el que el dueño y director es británico y en el que el otro piloto es también británico, puede acabar siendo un problema. Quizás esto es lo que piensa Barrichello después de la carrera del domingo en Montmeló, en la que, por segunda vez, la estrategia del equipo arruinó sus posibilidades de ganar en beneficio de su compañero Button. No seré yo el que diga que en Brawn benefician a Button en perjuicio de Barrichello; no lo pensaré siquiera -de momento-; pero quizás más de uno esté rumiando que algo le están preparando a Rubens al estilo de lo que el mismo Ross Brawn cocinaba cuando era el director técnico de Ferrari y fijaba las estrategias que conducían a que Schumacher ganara los campeonatos y Barrichello las palmadas en la espalda. En una película bastante entretenida, "Juegos Salvajes", uno de los personajes dice algo así como "cuando estaba en el servicio secreto decíamos: una vez es un accidente, dos veces es una casualidad, tres veces es una acción de guerra". Pues en Brawn llevamos dos a cero contra Barrichello; preparemos el terreno; de momento éste ya ha avisado de que puede colgar el casco si advierte favoritismos para Jenson. En fin, que se empieza a calentar el ambiente.
De todas formas, en el hipotético caso de que Brawn estuviera favoreciendo a Button no se tratataría de nada descabellado. En alguna otra entrada ya comenté que para ganar el campeonato del Mundo es importante que el equipo tenga claro quién es el jefe de filas. El año pasado Ferrari lo perdió, entre otras cosas, por no poner orden entre Massa y Raikkonen; y el anterior lo ganó Raikkonen porque, por una parte, en McLaren no había forma de organizar a Alonso y Hamilton y; por otra, porque Massa perdió oportunamente la primera posición en beneficio de su compañero en la carrera de Brasil. Habas contadas.
Ahora Brawn tiene una gran ventaja sobre el resto; pero creo que Ferrari, Renault y McLaren volverán al ataque; y Red Bull está ahí, acechando. En estas circunstancias es mejor tener a Button con 41 puntos y a Barrichello con 27 que tener al primero con 39 y al segundo con 31 o 33. Cuantos antes se acaben las especulaciones sobre a quien le corresponde el liderazgo del equipo, mejor. Al menos esto es lo que podría pensar Ross Brawn teniendo en cuenta su experiencia en Ferrari.
Porque yo no veo impensable que a mitad de temporada los Brawn estén luchando por subir al podio. Ferrari ha mostrado que tiene coche para estar ahí y tanto McLaren como Renault pueden colocarse en esa posición; si a eso añadimos que Red Bull aún no tiene el doble difusor nos podemos encontrar en una par de carreras con una lucha cerrada entre cuatro o cinco equipos. Lo que desde la perspectiva del espectáculo estaría muy bien.
Para empezar, creo que en Mónaco el dominio de Brawn no será ni mucho menos el que ha mostrado en Barcelona. Montmeló es un circuito con curvas rápidas, que va muy bien a las características del Brawn. En Mónaco hay que tener buen motor (y el Ferrari y el Renault no parecen inferiores al Mercedes) y manos. Confío en que allí veamos una carrera más de piloto que de coche, dada la igualdad existente entre todos ellos; será una oportunidad para Vettel, Alonso, Kimi (lo siento por los que lo entierran, en Mónaco Raikkonen hará un carrerón, ya veréis) e, incluso, Hamilton; pese a que su coche, de momento, está un par de pasos por detrás.
Y luego, en Turquía, mejoras en muchas escuderías; así que a partir de ahí nos podremos encontrar con que la clasificación se aprieta; y para Brawn es mejor llegar a ese momento con un líder sólido... fuera y dentro del equipo.

2 comentarios:

ARMIDA MARTIN dijo...

Bueno, como de esto no entiendo ni papa, solo te dejo un fuerte abrazo...

bye

Rafael dijo...

Hola Armida, gracias por el abrazo, que te devuelvo con todo mi cariño.
Al leerte he pensado que por un momento me gustaría leer la entrada como la puede leer quien, como dices tú, no entiende ni papa. ¿Qué impresión me crearía? Extraño deseo, similar al que supongo que todos hemos experimentado alguna vez de oir el idioma propio como si fuera extranjero, por ver cómo suena de esa manera.
Hasta pronto.